

El Viernes 7 de Octubre, quede con unos amigos del club alpino Piedrafita, para hacer un viaje a Picos de Europa, ibamos a intentar escalar la cara sur del Picu Urriellu, tambien conocido como Naranjo de Bulnes.
Quedamos Diego, Manolo, Javi y yo en casa Diego y estuvimos viendo el material que necesitariamos,y aligerando de peso las mochilas.
Salimos a las 16 desde Pozuelo y llegabamos, tras varias incidendiencias con "la mierda del niño" a las 23 al collado de Pandebano.
Al ser tan tarde, decidimos quedarnos a dormir al lado del coche, porque era luna nueva y no se veia absolutamente nada mas allá del frontal. Yo dormí dentro del Santa Fe abatiendo toda la parte de atrás, extrenandolo...
Nos levantamos a las 7, recojimos todo lo de la noche, rehicimos las mochilas y para arriba...
Queriamos llegar al refugio del Naranjo, para dejar las cosas que no necesitabamos, sacos, ropa seca, comida, etc y despues nos encaminamos por la canal para llegar a la via Sur.
Llegué a las 10:45 y me quedé con la boca abierta... había como veinte personas esperando al pie de la via, para comenzar a escalar, que pasada...
Allí, estaban Agustín y Joaquin, otros dos amigos que salieron de Madrid, en otro coche y tambien iban a hacer esa vía. estuvimos charlando un rato, mientras llegaban, Javi, Diego y Manolo. Aquello no pintaba muy bien, eran las doce y todavía no les habia tocado a nuestros amigos empezar a subir el primer largo.
Decidimos hacer dos cordadas de tres personas, en la primera irían Agustín, Joaquin y Diego que se coló con ellos. En la segunda iriamos Javi, Manolo y yo.
Eran las 2:15 y decidimos los de la segunda cordada que era una tontería seguir esperando, se estaba haciendo tardísimo y ibamos a llegar a las tantas...además no era nada atractivo el estar allí con tanta gente, por no decir lo peligroso, en algunas reuniones contamos hasta cinco personas...una pasada.
Decidimos bajar hasta el refugio, así se lo comunicamos a los de la primera cordada que todavía estaban en la primera reunión.
Segundo día:
Nuestros compañeros de la primera cordada llegaron a las 20, diciendo que era un infierno la cantidad de gente que había.
Despues de la experiencia del Sábado, decidimos el Domingo 9, salir a las 6 de la mañana del refugio, para asegurarnos que eramos los primeros en llegar al pie de la vía.
Nos levantamos Javi, Manolo y yo. Nos quitamos las legañas como pudimos, hicimos una mochila lo más ligera posible y andando...
Al salir del refugio la sensación era de una oscuridad absoluta, se adivinaba a la espalda del refugio una imponente sombra, del Naranjo, esperandonos.
Comenzamos a andar con paso ligero, con los frontales encendidos, cuando a los pocos metros oimos maldecir a Manolo a nuestras espaldas, había tropezado y se había caido sobre las piedras.
Le esperamos para ver que se encontraba bien, y decidimos andar un poco más juntos, los tres.
Por fin llegamos a la canal, cuando empezamos a acometer las primeras rampas de subida, Manolo nos comenta que se da la vuelta, siente las piernas cansadas de la jornada anterior y tambien le pasa factura la mala noche pasada por culpa de los resoplidos y ronquidos típicos de una noche en un refugio.
Javi y yo continuamos para arriba a un paso más ligero, pasamos la zona más pina, que se hacía bastante delicada al subir de noche con solo la visión del frontal, y escurriendo piedras a nuestras espaldas.
Llegamos al final de la canal y comenzamos a rodear el Picu hacia la derecha, soplaba un aire bastante frio y se veía totalmente de noche, como no se veía un alma por allí, decidimos acurrucarnos contra un bloque, parar protegernos un poco del aire y descansar un poco hasta que amaneciese...
la sensación era increible, por un lado cansado, con sueño, hambre, pues no habiamos desayunado pero con una gran ilusión por ver que estabamos allí de noche los dos esperando que amaneciese para comenzar a escalar una via del Naranjo, nada menos... eso si la más asequible.
Aunque había una pregunta que me hacía una y otra vez, aguantará mi dedo la escalada? y es que hacia un mes exacto que me había roto el dedo corazón de la mano izquierda, en el barranco de Aguas Limpias...
Llevabamos unos treinta minutos tirados sobre el suelo y las mochilas cuando, decidimos levantarnos, nos estabamos quedando duros, y parece que ya estaba amaneciendo, nos pusimos en pie, nos ajustamos las cintas de la mochila y para arriba.
Pasamos al lado de gente que estaba haciendo vivac, y que se habían quedado colgados el día antes, como nosotros,... al fondo de la canal se oía gente, debían llegar ya los primeros del refugio... Javi y yo nos miramos y sin decirnos nada apretamos el paso hacia arriba.
